La piedra no se mueve.En su lugar exacto
permanece.
Su belleza está allí, en medio del camino,
donde todos tropiecen
y es, como el corazón que no se entrega,
volumen de la muerte.
Sólo el que ve goza con el orden
que la piedra sostiene.
Sólo en el ojo puro del que ve
su ser se justifica y resplandece.
Sólo la boca del que ve la alaba.
Ella no entiende nada.
Y obedece.
De: Al pie de la letra.
Rosario Castellanos
Escultura: Fernando García




